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Cirugía estética del esqueleto facial
El concepto de cirugía estética del esqueleto facial es muy nuevo.
Hay muchos pacientes con discretas hipoplasias esqueléticas (el maxilar o la mandíbula están poco desarrollados). Cuando estos pacientes son jóvenes, la piel joven y elástica de la cara se adapta al esqueleto subyacente pero, al ir pasando los años y la piel envejecer y perder elasticidad, estas hipoplasias se hacen mucho más evidentes. A la piel le falta soporte y proyección.
Cuando esto ocurre, se manifiesta con la caída de la punta de la nariz (la nariz parece que crece), afinamiento del rojo de los labios (los labios se encogen y casi desaparecen), marcado profundo de los surcos nasogenianos y en definitiva, signos de envejecimiento prematuro. En estos casos, más numerosos de lo que parece, se pueden hacer dos cosas: cirugía de camuflaje, que consistiría en afinar la nariz (rinoplastia), rellenar los labios y estirar la piel de la cara (lifting).
Esta sería la solución en muchas consultas de profesionales que se dedican a la cirugía estética. Sin embargo, si la causa es una falta de soporte de la mascara facial: ¿Por qué no abordamos la causa real del problema? Esta seria la otra opción y obviamente la más adecuada.
Dar mayor soporte a la mascara facial significa avanzar el maxilar y/o la mandíbula y/o el mentón o los pómulos, realizando lo que se llaman osteotomías y reposicionándolos tridimensionalmente donde mejor resulte a cada paciente.
En manos experimentadas este tipo de cirugías, aunque puedan parecer agresivas, son muy rápidas y precisas. Aunque parezca increíble es más fácil y rápido mover los huesos de la cara que por ejemplo hacer un lifting, con la ventaja añadida y sumamente importante de que, por una parte no hay cicatrices (todo se hace por dentro de la boca) y por otra, los resultados son infinitamente mas armónicos y naturales ya que no añadimos ni quitamos nada sino que colocamos cada estructura donde le corresponde habiendo hecho previamente un análisis minucioso y específico del rostro de cada paciente.
Lo que podrían ser tres intervenciones en realidad es sólo una. Si usted piensa que pueda tener un problema de falta de soporte esquelético, no se aventure a someterse a ningún tipo de tratamiento sin antes consultar a un cirujano maxilofacial.
En nuestro Instituto de Cirugía tenemos formación específica y gran experiencia en este tipo de intervenciones.

Deformidades dentofaciales
Las deformidades dentofaciales son problemas similares a los anteriores pero de mayor grado, lo que se traduce en dificultad para la masticación, la deglución o el habla, ya que los dientes no encajan como deben.Los pacientes con deformidades dentofaciales precisan de un tratamiento previo con ortodoncia para recolocar lo dientes de tal forma que al operar los huesos, los primeros encajen perfectamente.
Este es el concepto clásico de este tipo de patologías. Hasta hace bien poco, lo único que se buscaba en la cirugía era que los dientes encajasen correctamente. Sin embargo, una vez puestos los maxilares en oclusión (posición correcta de los dientes superiores e inferiores) éstos, los maxilares, pueden a su vez reposicionarse tridimesionalmente en el lugar que más favorezca a cada paciente. Se trata de conseguir armonía junto al resto del esqueleto craneofacial y la mayor estética posible. Son infinitas las posibilidades pero muy pocas las más correctas.
También, por la manera en que aparecen estos trastornos, este tipo de pacientes precisan en muchos casos de otras técnicas coadyuvantes como pequeños retoques de la nariz o de los pómulos para un resultado más estético.
Estas intervenciones son consideradas de cirugía estética y por lo tanto no suelen realizarse en los hospitales públicos. Es por todo esto que la práctica privada de este tipo de cirugías hoy en día ha aumentado considerablemente.
Consulte siempre a varios especialistas. Tendrá un conocimiento mayor de su problema y de la mejor forma de solucionarlo.

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